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Senadores se preparan para un aumento salarial que rozaría los $9.5 millones brutos

La nueva actualización salarial para el personal legislativo, que se replica en las dietas de los senadores, generó controversia y dejó en evidencia la compleja dinámica política.

Senadores se preparan para un aumento salarial que rozaría los $9.5 millones brutos

La nueva actualización salarial para el personal legislativo, que se replica en las dietas de los senadores, generó controversia y dejó en evidencia la compleja dinámica política.

Los despachos del Congreso de la Nación se agitan nuevamente, pero esta vez no por un debate parlamentario, sino por un tema que toca el bolsillo de sus integrantes. Tras la reciente firma de una nueva paritaria que actualiza los salarios de los empleados legislativos, los senadores nacionales verán reflejado un significativo incremento en sus dietas, superando los $9.5 millones en bruto a partir del próximo mes.

Esta situación no es ajena a los representantes sanjuaninos en la Cámara alta: Sergio Uñac, María Celeste Giménez y Bruno Olivera, quienes también percibirán este notable ajuste en sus ingresos.

La actualización paritaria, que cuenta con el aval de los presidentes de ambas Cámaras, Martín Menem (Diputados) y Victoria Villarruel (Senado), contempla un ajuste del 1,3% retroactivo a marzo, que se reitera con la misma mecánica para los meses de abril y mayo.

Para entender el contexto, es preciso recordar la particular ingeniería salarial adoptada en abril de 2024. En aquel entonces, oficialismo y oposición, en un acuerdo discreto, establecieron un nuevo sistema de remuneración basado en "módulos" (2.500 para ser exactos), a los que se sumaron adicionales por gastos de representación (1.000 módulos) y por desarraigo (500 módulos). Con la reciente revalorización de cada módulo a aproximadamente $2.376,04, la cifra bruta final para los legisladores se eleva considerablemente.

Cabe destacar que el adicional por desarraigo es percibido por la gran mayoría de los senadores, con solo cuatro excepciones. A esto se suma que, en el mismo período de abril de 2024, se añadió una dieta extra, equivalente a un aguinaldo, a las doce remuneraciones anuales. La única senadora que no se adhirió a esta modalidad fue Alicia Kirchner, quien optó por mantener su jubilación.

La "novela" de las dietas tuvo un capítulo de "pausa" durante el segundo semestre de 2024, cuando los senadores acordaron congelar sus haberes hasta fin de año. Sin embargo, al concluir este plazo, la pelota volvió al tejado de Villarruel. La Vicepresidenta, tras un primer momento de indecisión, extendió el "congelamiento" hasta el 31 de marzo, advirtiendo que cualquier futura decisión debería provenir de los propios bloques legislativos.

El pasado 17 de mayo, trascendió la postura del kirchnerismo, que ha expresado su hartazgo y ha delegado la resolución del tema en el oficialismo, los bloques dialoguistas y Villarruel. "Nos cansamos de los que hablan de más y luego se borran o esconden la mano", manifestó un influyente legislador del interbloque que lidera José Mayans, reflejando el clima de tensión. Otro referente de ese espacio, en diálogo con un medio local, sentenció: "Si se llevan tan bien entre todos y están tan preocupados, supongo no tardarán mucho en llegar a un acuerdo. Espero no se dé vuelta nadie, como con Ficha Limpia".

Mientras tanto, la cuestión de las dietas se ha entrelazado con las demandas de los gremios del Congreso para la apertura de paritarias. La Asociación del Personal Legislativo (APL), liderada por Norberto Di Próspero, tras un período de relativa pasividad, logró que interbloques del Frente de Todos presentaran notas a las autoridades de ambas Cámaras, ejerciendo una presión que, si bien corresponde a los sindicatos, también involucra a los legisladores en una dinámica ya vista en gobiernos anteriores, y que ahora se reproduce bajo la órbita de los libertarios.

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