
Freno en las estaciones de servicio: el consumo de nafta cae a su nivel más bajo en tres años mientras la carga impositiva escala un 1.300%.
Entre enero y julio se despacharon 5.667 millones de litros de combustible en Argentina, marcando una baja del 5,26% en comparación con 2023. El desplome de las ventas coincide con un fuerte incremento de los impuestos aplicados al sector, que crecieron por encima de la inflación acumulada y ya explican más del 20% del precio final en el surtidor.
El mercado de los combustibles vuelve a registrar señales de contracción en el país. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), las ventas acumuladas durante los primeros siete meses del año retrocedieron a sus niveles más ajustados desde 2023, consolidando una baja generalizada de la demanda en las 24 provincias.
La retracción impactó tanto en la nafta súper como en las variantes premium, aunque el desplome resultó notablemente más severo en las provincias de frontera. Jurisdicciones como Misiones y Formosa sufrieron cadas superiores al 25% interanual, fenómeno impulsado principalmente por el fin de las ventajas cambiarias que antes atraían a los conductores de países vecinos a cruzar para cargar combustible.
En paralelo al enfriamiento del consumo, el componente tributario experimentó un fuerte incremento. Desde el inicio de la gestión actual, la carga impositiva sobre los combustibles aumentó un 1.387%, cifra muy superior a la inflación acumulada en el mismo período. A modo de ejemplo, de los $2.045 que promedia un litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires, $411 responden exclusivamente a tributos. Con el fin de no profundizar la brecha en las tarifas ni presionar la inflación, el Poder Ejecutivo resolvió postergar la aplicación de los nuevos incrementos del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos hasta el próximo 1° de octubre.