
Derrumbe del consumo local empuja a la líder láctea a refugiarse en las exportaciones
Mastellone Hermanos cerró el primer semestre con pérdidas por casi $4.800 millones impulsadas por la retracción de las ventas internas y el aumento de costos. El mercado externo se consolida como la única vía de escape para equilibrar sus números.
La profunda contracción del poder adquisitivo y el encarecimiento de la cadena logística en el mercado interno están reconfigurando la estrategia de las principales firmas industriales del país. El caso de Mastellone Hermanos, la compañía dueña de La Serenísima, funciona como un termómetro exacto de la crisis: la firma registró una pérdida neta de $4.791 millones durante los primeros seis meses del año, multiplicando por cuatro el número negativo reportado en el mismo período de 2025.
El desplome responde de manera directa a la debilidad de las compras en las góndolas argentinas, donde la facturación de la empresa sufrió un retroceso real del 10,3%. Ante este escenario adverso, la compañía encontró cierto alivio en los mercados internacionales. Las exportaciones crecieron un 10,5% interanual, pasando de explicar el 16% al 19% de sus ingresos globales, un cambio que evidencia cómo el frente externo pasó a ser la principal válvula de escape para sostener la estructura.
A la caída de ventas locales se le suma la constante erosión del margen de rentabilidad por presiones operativas, principalmente en el área de transporte y distribución, cuyos costos aumentaron a pesar de la menor actividad. Este reordenamiento financiero se da en pleno proceso de reestructuración corporativa tras el cambio de control accionario hacia los grupos Arcor y Danone, quienes buscan inyectar liquidez y estabilizar el pasivo comercial para afrontar la caída generalizada en el consumo de lácteos.